Harina mala, mal pan amasa.
Harta el pan casero, y no el del panadero.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
Harto ayuna quien mal come.
Harto da quien da lo que tiene.
Harto desatina quien a los sesenta años no adivina.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Hasta ajustar, regatear.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Hasta el árbol más grande, se alimenta de lo que tiene abajo
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Hasta el mejor peluquero, te puede rayar el cuero.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Hasta el mosquito tiene su corazoncito.
Hasta el rabo, todo es toro.
Hasta el saber rebuznar tiene su poquito que estudiar.
Hasta el santo tiene su espanto.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Hasta la reina, necesita de su vecina
Hasta la salud necesita descanso.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
Hasta las hienas quieren a sus hijos
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
Hasta las rosas más finas, también tienen sus espinas.
Hasta lo que es más perfecto, también tiene su defecto.
Hasta lo que no come le hace daño
Hasta los gatos quieren alpargatas, para no andar a gatas.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. Hasta que conocí a
la iguana, no supe que color tenía
Hasta que el cuerpo aguante
Hasta que es padecido, el mal no es conocido.
Hasta que no pase San urbano, no te vistas de verano.
Hasta que se muere el arriero, no se sabe de quien es la recua.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año
Hasta un pelo hace sombra en el suelo.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Hasta una hormiga que pierde, muerde.
Hay amores que matan.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan
Hay ayudas que son lavativas. Hay burros que su bien no conocen, y cuando
les rascan dan coces. |
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