|
|
|
|
Refranes
dichos y proverbios de la lengua
española
|
|
|
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
|
| |
A abad sin ciencia y
sin conciencia, no le
salva la inocencia.
A abril alabo si no
vuelve el rabo. A
amante que no es osado,
dale de lado. A amo
ruin, mozo malsín.
A amor mal correspondido,
ausencia y olvido.
A amor y fortuna, resistencia
ninguna. A año tuerto,
labrar un huerto.
A árbol caído, todo
son piedras. A asno
lerdo, arriero loco.
A ayer, lo conocí; pero
a mañana nunca lo vi.
A balazos de plata y
bombas de oro, rindió
la plaza el moro.
A barba moza, vergüenza
poca. A barba muerta,
obligación cubierta.
A barbas honradas, honras
colmadas. A barco
nuevo, capitán viejo
A beber me atrevo, porque
a nadie debo y de lo
mío bebo. A bestia
comedora, piedras en
la cebada. A bestia
loca recuero modorro.
A bestia loca, recuerdo
modorro. A bicho
que no conozcas, no
le pises la cola.
A bien dar o mal dar,
por no pedir no ha de
quedar. A bien obrar
bien pagar. A bien
te salgan, hija, estos
arremangos. A bloque,
la casa en roque.
A bocado harón espolada
de vino. A bocado
harón, vino por espolón.
A bodas y a niño bautizado,
no vayas sin ser llamado.
A borracho fino, primero
agua y luego vino.
A borregos recién esquilados,
no les mande Dios viento
helado. A borrico
desconocido, no le toques
la oreja. A buen
amo, mejor criado.
A buen andar o mal andar,
comer y guardar.
A buen año y malo, molinero
y hortelano. A buen
capellán, mejor sacristán.
A buen comedor, quitárselo
de delante. A buen
entendedor, pocas palabras
bastan. A buen gato,
buen rato. A buena
hambre no hay pan duro.
A buen señor, buena
demanda. A buen sueño
no hay cama dura.
A buena barbechera,
mejor sementera.
A buena confesión, mala
penitencia. A buena
fe y sin mal engaño,
para mi quiero el provecho
y para ti el daño.
A buena fiesta, mala
nueva. A buena hora
pidió el rey gachas.
A buena suela, mala
pieza. A buenas ganas,
huelgan las salsas.
A buenas horas mangas
verdes. A buenos
ocios malos negocios.
A buey viejo no le cates
majada, que él se la
cata. A buey viejo
no se le saca paso.
A buey viejo pasto tierno.
A buey viejo, cencerro
nuevo. A burra nueva,
cincha amarilla.
A burra vieja, albarda
nueva. A burro desconocido,
no le toques la oreja.
A burro negro no le
busques pelo blanco.
A burro viejo, poco
verde. A caballero
nuevo, caballo viejo.
A caballo ajeno, espuelas
propias. A caballo
brioso toca: o frenarlo
o se desboca. A caballo
corredor y hombre reñidor
poco le dura el honor.
A caballo corredor,
cabestro corto. A
caballo de alquiler:
mucha carga y mal comer.
A caballo de presente,
no se le repara el diente.
A caballo grande, grandes
espuelas. A caballo
nuevo jinete viejo.
A caballo que se empaca,
darle estaca. A caballo
que vuela, ¿para qué
la espuela?. A caballo
regalado no se le mira
el diente. A cabellos
enredados, piojos por
descontado. A cada
cabeza su seso. A
cada cajón, su aldabón.
A cada cañada le llega
su añada. A cada
cerdo le llega su San
Martín. A cada día
bástale su maestría,
y a cada momento, su
pensamiento. A cada
guaraguao le llega su
pitirre. A cada pajarillo
le gusta su nidillo.
A cada pajarillo parécele
bien su nido. A cada
paje, su ropaje.
A cada parte hay tres
leguas de mal camino.
A cada paso, un gazapo.
A cada pez le llega
su vez. A cada puerco
le llega su San Martín.
A cada puerta, su dueña.
A cada renacuajo dio
Dios su cuajo. A
cada santo le llega
su día de fiesta.
A callarse ranas, que
va a predicar el sapo.
A cama chica, echarse
en medio. A can que
lame ceniza, no le debes
confiar la harina. |
|
|
| |
|
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
|
| |
|
|
|
|